Director: Ron Fricke. Guión: John Brenkus. Fotografía: Ron Fricke. Música: Lisa Gerrard, Brenda Perry y Michael Stearns.
La nueva Babel
Baraka de inicio nos lleva en un viaje por las maravillas naturales del planeta, obra divina a la que animales y tribus primitivas se adaptan como si fueran extensión del mismo, con el consecuente respeto a la naturaleza en su totalidad; pero la amenazante masificación de la acción humana nos distancia de la naturaleza y rompe la conciencia del ser en el mundo, ahora es el individuo en la calle, el metro, el carro, quizás, en un momento de quietud, la artificialidad de un cubo de descanso, o un baño turco.
Baraka es selección, sin embargo es selección dentro de los cinco continentes, en 24 países y diversas culturas, climas, expresiones culturales, formas de relación del individuo con la naturaleza, perspectivas de un puñado de las grandes maravillas de la naturaleza; enfoques de un mismo rasgo cultural. Baraka es además contraste: entre degradación de recursos naturales y acusación expectante de algún aborigen; rostro humano y rostro animal; ciudad y naturaleza. Baraka es crítica ácida: ¿qué similitud tiene una serie de edificios multifamiliares en Sudamérica y un panteón de criptas elevadas, además del diseño apretado? Es contemplación, sueño, relajación, transe, melancolía, asombro, comunicación, ansiedad, angustia, símil: ¿qué rasgos comparten culturas contemporáneas y tradicionales? Ron Fricke ofrece imágenes del cuerpo como recinto de expresión.
El bullicio citadino lo encuentra Fricke en el subterráneo, las avenidas, estaciones de tren y en la misma disposición abigarrada de los edificios; pero también en una gran concentración humana que rinde culto a su dios.
Una estación del metro y los cruces de avenidas parecen presentar el pretexto a Fricke para realizar la identidad con la producción en serie de circuitos eléctricos y pollos. La expresión de la pobreza en un paso a desnivel o el trabajo de pepenadores, la prostitución, el trabajo infantil, familias en situación de calle; todo esto pasa a los ojos del espectador, tercero ausente que en el cambio a un ritmo lento, nostálgico, recibe el tiempo para ofrecer relaciones de su experiencia personal a la oferta saturante de Fricke. Porque la saturación es la constante en toda la expresión de la modernidad: producción avícola, electrónica, cigarros artesanales, circulación vial, aviones de combate y, también, en lo tradicional que sobrevive, como la adoración en lugares sagrados de Asia.
Las grandes masacres humanas son igualmente objeto de atención en Baraka, el dolor infringido por el propio ser humano: guerra y exterminio racial, expresiones que la tentativa nos lleva a circunscribir en la época actual, pero Fricke nos recuerda que en la antigüedad los grandes ejércitos ya pululaban en la faz de la tierra.
La muerte se presenta como el resultado de la acción degradante de la humanidad, pero también como ritual casi festivo. Casi al final, la noche, campanas, el baile rítmico. Pero el ser humano no sólo es actor de bestiales masacres, en contraste es creador de magníficas esculturas arquitectónicas que parecen ser parte del ritmo de la naturaleza y coexistir en armonía con el día y la noche; el paso del tiempo indica que la noche obscura podría ser el siguiente cuadro, para la eternidad, aún no grabado por Fricke.
Baraka en definitiva es expresión de la complejidad no sólo de sistemas sociales, sino de las diversas expresiones de los mismos: múltiples textos se entrecruzan, la interpretación de cada uno de ellos es motivo de debates, pero en Baraka se deja hablar sólo a las imágenes y la música, el resto es lectura individual.
Datos generales sobre el documental:
- La palabra baraka es de origen suffi, cuyo significado se acerca al de "aliento de vida",
- Es una producción estadounidense, realizada en 1992 bajo la dirección y fotografía de Ron Fricke. Duración: 96 minutos.
- Se rodó en lugares como Tanzania, China, Brasil, Japón, Kuwait, Camboya, Irán, Nepal, Estados Unidos y Europa.
- La banda sonora corrió por cuenta de Michael Stearns.
- Fricke diez años antes de esta producción escribió, editó y fotografío Koyaanisqatsi.










